La política exterior de un país debe asegurar la seguridad e intereses nacionales como una prioridad de acuerdo con la realidad del país y la percepción que se tenga del contexto internacional por parte de las autoridades que la definen.
Si se analiza la política
exterior de Chile bajo el gobierno de Gabriel Boric se podría definir muy
cercana a la concepción del idealismo, mediante el constructivismo liberal. Su gestión priorizó
la identidad internacional basada en valores post-materialistas, acuñando la
"Política Exterior Turquesa" (fusión de agenda verde y azul) y una
"Política Exterior Feminista". Boric buscó un latino americanismo
desde el sur global, intentando recuperar el multilateralismo tras años de
fragmentación de acuerdo con las culturas, historias, valores y normas
individuales que Chile trató de llevar consigo a la escena internacional. Con
la administración Biden, Boric encontró sintonía en la crisis climática y la
protección oceánica en foros multilaterales, a pesar de algunos roces por la
postura de Chile frente a conflictos en Medio Oriente y su énfasis en una
autonomía latinoamericana alejada de la tutela histórica de Washington. Su
enfoque enfatizó la protección universal de los Derechos Humanos como un
estándar supraestatal, lo que generó tensiones con países con regímenes
autoritarios, alejándose de la diplomacia tradicional de no injerencia.
En contraste, la propuesta de
José Antonio Kast se aproxima más cercano al realismo defensivo y el
soberanismo. Su doctrina, tiende a ser como un "nacionalismo
excluyente" prioriza el interés nacional y la seguridad fronteriza,
mediante una política vecinal por sobre los compromisos multilaterales.
Mientras Boric apostó por la gobernanza climática global, Kast propone una
diplomacia pragmática centrada en la apertura comercial bilateral y la
contención migratoria, pudiendo considerar la salida de pactos internacionales
que limiten la soberanía judicial o fronteriza de Chile.
Se está dando una transición
desde una diplomacia de identidad y valores hacia una de supervivencia y orden,
redefiniendo la inserción de Chile en el sistema internacional. Si bien se
reconoce un contexto de interdependencia, se busca profundizar la relación
China y los EE.UU. con una política
exterior que pretende lograr soberanía económica y seguridad estratégica,
especialmente bajo el prisma de la competencia por recursos críticos como el
litio y el cobre.
Dr. Héctor Varas M.
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