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14 de abril de 2026

Inflación 2026

 

Hasta febrero las expectativas de inflación para el país se veían bastante favorables, pero el escenario cambió abruptamente durante el mes de marzo y en  abril que recién se inicia. Tras haber logrado el hito de llevar la inflación anual por debajo del 3% a inicios de año, el reciente ajuste masivo en el precio de los combustibles ha reconfigurado las expectativas inflacionarias.

El ajuste aplicado a fines de marzo de 2026 —tal vez uno de los más alto en décadas tras el traspaso al MEPCO para un escenario de cuatro semanas— ha generado un impacto, para el 16 de abril, se espera una nueva evaluación del Ministerio de Hacienda si se mantiene la estabilidad o se justará adicionalmente.


El IPC de marzo ya registró un alza del 1%, impulsado principalmente por los combustibles. Se espera que en abril se repita o supere esta cifra, llevando la inflación acumulada rápidamente por encima de lo proyectado a comienzos de este año.

Las mayores consecuencias se tienen en los servicios y productos que están indexados en  unidades de fomento, el alza proyectada en la UF se estima cercanos a los $ 400,  esto encarece inmediatamente dividendos, arriendos, planes de salud y seguros, reduciendo el ingreso disponible de los hogares.

Por otra parte, aumentan los Costos Logísticos y de Transporte: Al ser el diésel uno de los combustibles con mayor alza, el impacto de efectos secundarios se verá en la cadena de suministros y el precio de los alimentos, el transporte de carga es un insumo transversal en la economía chilena, afectando a las regiones como Tarapacá, al estar distantes de varios centros de suministros que están en otras regiones como puntos de origen de sus despachos.

La duda razonable que existe en la actualidad es si bien el Banco Central proyectaba una convergencia tranquila al 3% para este año, el panorama ha cambiado a una fase de resiliencia inflacionaria, y esto conlleva a un ajuste de las expectativas: las estimaciones de inflación de  cierre de año van desde un optimista 3% hacia rangos de 3,5% a 4,5%. El punto de inflexión a la baja que vimos en febrero (2,4% anual) ha quedado atrás.

El alza externa de los combustibles, sumada a la incertidumbre global derivado de la guerra, añade un componente de volatilidad que dificultará que la inflación subyacente (la que no considera energía ni alimentos no producibles) baje con la rapidez esperada, lo que implica que el ritmo de disminución de la Tasa de Política Monetaria (TPM) va a ser más cauteloso por parte del Banco Central.  

Dr. Héctor Varas M. 

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