Este verano en Tarapacá ha sido
distinto, por la simple percepción podemos ver que hay una reactivación de las
actividades turísticas y gastronómicas, pero esto suele ocurrir en verano.
Sería muy distinto si estratégicamente lo conceptualizáramos como unos de los
motores fundamentales que inyecta oxígeno a nuestra economía regional. Si se
observa las cifras de ocupación hotelera y el flujo en la Zona Franca, surge
una interrogante crítica para la gestión local: ¿Se puede permitir que la
estabilidad dependa de una estacionalidad tan marcada? Si bien este 2026 ha
mostrado señales de reactivación, la brecha carente de demanda que se abre a
partir de marzo sigue siendo el talón de Aquiles para el empleo y la inversión
en el sector servicios.
La desestacionalización es un
concepto que desafía una gestión con urgencia. Una ciudad que posee buen clima
durante todo el año y que opera a media máquina durante ocho meses al año, no está
usando con eficiencia las instalaciones disponibles. Los costos permanentes a mantener
servicios de un restaurante en Cavancha o de un hotel en el sector sur no
desaparecen con la última ola de calor. Por ello, la estrategia debe virar
desde el turismo de verano hacia un modelo de "gestión de experiencias de
nicho" que aproveche la ventaja comparativa más obvia: un clima que el
resto de Chile envidia todo el año, y que con los cambios climáticos Tarapacá no
ha sido afectada.
El primer pilar debe ser el
fortalecimiento del turismo de reuniones de negocios tipo MICE. Con la reciente
inversión en el Plan de Medios y la infraestructura proyectada, Iquique tiene
el potencial de ser un gran centro de convenciones. Desde marzo a diciembre no deberían ser meses
de "temporada baja resignada", sino de congresos en: minería, medicina,
tecnología, logística, entre muchos otros, con objetivo hacia el turista corporativo,
él consume o gasta, en promedio, tres veces más que el turista estival y ayuda
a mantener la calidad del servicio turístico activo.
En segundo lugar, la gastronomía
debe dejar de ser un complemento para convertirse en el destino. Las
"Semanas del Producto Local" o rutas del vino del desierto son
herramientas de gestión que ya funcionan en otras latitudes. La clave está en la
asociatividad: comercio, hotelería y sector
público coordinen un calendario de eventos deportivos, culturales, empresarial y
profesional que den una razón para visitar Iquique durante el año.
Dr. Héctor Varas M. Académico y consultor
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