Durante la segunda mitad del
siglo pasado el rol geopolítico de los Estados Unidos tuvo un impacto global
procurando resguardar su interés y seguridad nacional como unas de las máximas
potencias del mundo. Su liderazgo ha
perdurado después de la desintegración de la ex Unión Soviética, que fue
acompañada por una distención entre las potencias nucleares, en contraste con
la guerra fría donde primó un bipolarismo entre la economía planificada y el
capitalismo.
No obstante, después de todo el
proceso de la reconstrucción de Europa y Japón, el desgaste del armamentismo
nuclear, la competencia por la conquista del espacio, y los gastos por el
resguardo de la paz en Europa, más los conflictos de alcance regional que
participó los Estados Unidos tanto en
Corea, Vietnam, le implicó un desgaste
económico que condujo a que no fuera garante de la convertibilidad de la moneda
en oro, renunciando al sistema de tipo de cambios fijos por un tipo de cambio
flexible y variable en 1971, declarando que el dólar no era ya convertible en
oro.
Posteriormente, Estados
Unidos intervino en Irak, después que
este último invadiera Kuwait, con la finalidad de resguardar la navegación de
naves transportadoras de petróleo en el Golfo Pérsico. Posteriormente, se
confronta en Afganistán por la protección de los talibanes al grupo terrorista Al
Qaeda, después del ataque del 11 de septiembre, lo que ha implicado un mayor
desgaste.
Durante la segunda administración
del presidente Donald Trump, el panorama internacional experimentó cambios
significativos, su enfoque se ha caracterizado por una política exterior más
unilateral, priorizando los intereses de Estados Unidos por sobre los acuerdos
multilaterales tradicionales. Esto se reflejó en decisiones como la retirada
del país de tratados globales, la renegociación de acuerdos comerciales y el
énfasis en fortalecer la economía nacional mediante la aplicación de aranceles.
Además, Trump ha impulsado una postura más confrontacional frente a potencias como China y Rusia, lo que ha contribuido a una mayor tensión geopolítica. Estos cambios generaron debates sobre el futuro del multilateralismo y la cooperación internacional, así como sobre el papel de Estados Unidos como líder global en el nuevo orden internacional multipolar donde ha ido priorizando la influencia en su hemisferio.
Dr. Héctor Varas M.
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